Ayer salió a la calle la última edición impresa del diario "Público",
cuatro años y medio después de su estreno en los kioscos. Era un
periódico orientado a un comprador joven, menos extenso y la mitad de
barato que sus competidores y pretendía ser una alternativa al prisaico
"El País", que prácticamente monopoliza la prensa escrita progresista.
Mucha gente afirma que es una pérdida importante, no sólo para la
pluralidad informativa en general, sino también para la izquierda de
este país.
Según los estudios recientes al respecto, incluyendo el EGM y el OJD,
"El País" es líder entre los diarios generalistas de pago de tirada
nacional; a bastante distancia está "El Mundo", de Unidad Editorial,
después se hallan, por este orden, "ABC" (Vocento), "La Razón" (Planeta)
y "La Gaceta" (Grupo Intereconomía). Luego, además de "La Vanguardia" y
"El Periódico de Catalunya", hay unos cuantos diarios que son líderes
en su zona de difusión: "El Correo" y "El Diario Vasco" en Euskadi, "El
Diario Montañés" en Cantabria, "La Nueva España" en Asturias, "Las
Provincias" en Valencia, "La Verdad" en Murcia... Casi todos ellos
propiedad del grupo Vocento, de centro-derecha. De esta forma, parece
que el indiscutible liderazgo centroizquierdista de PRISA se encuentra
bastante neutralizado.
Lo mismo ocurre en las ondas, la cadena SER es líder destacada, pero la
suma de oyentes de "Onda Cero" (Planeta), la cadena COPE, "ABC Punto
Radio" (Vocento), "esRadio" (Libertad Digital) y "Radio Intereconomía",
no anda muy lejos. Y en televisión, Telecinco compró Cuatro, y La Sexta (Mediapro) se ha convertido en la
'parte débil' de la fusión con Antena3 (Planeta). Asimismo, la Ley de la
TDT, aprobada por el anterior gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero,
que pretendía fomentar el pluralismo, impidiendo que ninguna persona o
sociedad controlara más de un tercio de las licencias de canales en
abierto, desembocó en el adueñamiento de gran parte de las nuevas
concesiones por parte del centro-derecha o la derecha radical (La 10,
13TV, Veo7, Intereconomía TV).
No he tenido en cuenta para esta comparativa los canales públicos de
radio y televisión, pues pienso que uno de los logros del anterior
ejecutivo fue dotarlos de una más que considerable neutralidad, cualidad
que espero conserve el actual gobierno. Pero me cuesta creer que lo
vayan a hacer, sonando como suena además alguien de la 'línea dura' como
Eduardo Zaplana como presidente de RTVE.
Hace falta llenar el hueco que ha dejado Público, es necesario más que
nunca un espacio de comunicación a la izquierda del espectro político,
una voz que no sólo equilibre la balanza mediática, sino que más allá de
su línea editorial tenga en todo momento un mínimo de contacto con la realidad (recuerdo la
portada de ABC el día en que ETA anunció el cese de la violencia,
consistía en un informe detallado sobre cuánto iban a cobrar los
mediadores que participaron en la Conferencia de San Sebastián); no
tenga por costumbre caer en la descalificación personal (se leen cosas
mucho peores, pero el "¡Vamos a tomar cervezas!" de La Razón como resumen de las movilizaciones anti-reforma del
domingo fue antológico); y en general, respete el código deontológico
(conocidos son los 'teatros' que Intereconomía suele hacer en las
entrevistas a pie de campo, cuando el 15-M y esta semana con las
protestas en el Lluís Vives).
Y hace falta precisamente porque con el PP controlando cómodamente el
poder ejecutivo central y
autonómico, el legislativo, y el judicial, como hemos visto hace poco
con la condena al juez Garzón por las escuchas de la Gürtel, alguien
tiene que informarnos de los chanchullos y hechos reprobables del
gobierno que, en teoría, más poder va a ostentar en la historia de la
democracia en España. Está claro que ellos mismos no van a ser.
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